Estalla la polémica tras liberación de criminal de guerra iraní en Suecia
El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, comunicó este sábado la exitosa liberación de dos suecos, Johan Floderus y Saeed Azizi, previamente encarcelados en Irán.
Este logro es resultado de un intercambio de prisioneros que incluyó la devolución a Irán de Hamid Noury, condenado en Suecia a cadena perpetua. El canje, facilitado por Omán, fue confirmado por el Ministerio de Asuntos Exteriores sueco.
Kristersson expresó su satisfacción al anunciar que Floderus y Azizi ya vuelan hacia Suecia para reunirse con sus seres queridos. Floderus, detenido por más de dos años bajo acusaciones de colaboración con Israel, enfrentaba la pena capital. Azizi, por su parte, recibió una sentencia de cinco años por “reunión” y “colusión contra la seguridad nacional”, reporta HRANA, agencia especializada en derechos humanos en Irán.
La liberación implicó la difícil decisión de Suecia de liberar a Noury, implicado en ejecuciones masivas en prisiones iraníes durante la década de 1980, y condenado a la pena perpetua en Suecia en 2022 tras su arresto en 2019, según informa TT, agencia de noticias sueca.
Las autoridades de Irán festejaron la liberación de Hamid Noury.
Al llegar a Irán, Noury expresó a la prensa la complejidad de su caso, y afirmó que su liberación fue un acto divino.

Hamid Noury siendo enjuiciado en Suecia (Iran Internacional)
Críticas al intercambio de prisioneros
El Consejo Nacional de Resistencia de Irán, opositor al régimen teocrático, criticó el intercambio, sugiriendo que Suecia se sometió al chantaje y las tácticas de toma de rehenes de Teherán.
Kenneth Lewis, abogado de los demandantes en el caso Noury en Suecia, indicó que sus clientes no fueron consultados sobre la liberación y se sienten “horrorizados y devastados”. Aunque comprenden los esfuerzos suecos por repatriar a sus ciudadanos, consideran desproporcionada la liberación de Noury.
Este intercambio se produce tras la reciente liberación del francés Louis Arnaud por la República Islámica, en un contexto en el que Teherán es acusado de utilizar a ciudadanos occidentales detenidos como herramientas de negociación. Hace dos años, Irán negó un intercambio similar por un académico sueco-iraní que posteriormente fue ejecutado.

