Irán involucra a EE.UU. en el Golpe de Nojeh
El poder judicial de Irán ha instado al gobierno de Estados Unidos a pagar una compensación de 330 millones de dólares por su supuesto papel en el Golpe de Nojeh, dirigido contra el régimen iraní en julio de 1980.
El Golpe de Nojeh fue un intento de derrocar al recién establecido gobierno clerical de Irán, bajo el liderazgo del presidente Abolhassan Banisadr y Ruhollah Jomeini.
El plan, que nunca llegó a concretarse, involucraba a miembros del ejército imperial de Irán y a civiles contrarios a la República Islámica. Esta es la primera vez que el gobierno iraní acusa a Estados Unidos de estar implicado en este complot.
De acuerdo con el fallo del tribunal, se ha dictaminado que el gobierno de Estados Unidos debe pagar 30 millones de dólares por daños materiales y morales a los demandantes, así como 300 millones de dólares por daños punitivos.
El centro de prensa judicial anunció el sábado pasado que “el mes anterior se llevó a cabo una audiencia judicial pública para abordar las demandas de las familias de las víctimas del intento golpista. La audiencia tuvo lugar en un complejo judicial en Teherán, con la presencia de sobrevivientes y afectados por el incidente”.
En el plan golpista participaron miembros de la infantería, la fuerza aérea, el ejército y los servicios secretos del Sha. Fue mayormente frustrado con el arresto de numerosos oficiales el 9 y 10 de julio de 1980, en la base aérea de Nojeh, cerca de Hamedan, en el oeste de Irán.
La demanda del gobierno iraní surge después de un acuerdo con la administración Biden para liberar 6.000 millones de dólares en fondos restringidos. Las condiciones del acuerdo establecerían que Teherán tendrá acceso a estos fondos a cambio de liberar a cinco ciudadanos estadounidenses mantenidos como rehenes en el país persa.
A pesar de que Jomeini ordenó la ejecución de los implicados, Banisadr utilizó estrategias legales para posponer las ejecuciones. Con la invasión de Irak, muchos fueron liberados bajo la condición de regresar al servicio. Sin embargo, 144 participantes fueron ejecutados, y entre 2.000 y 4.000 militares resultaron despedidos.

